La Unidad Técnica del Consorcio ha visitado recientemente las obras que se están desarrollando en el inmueble situado en la calle del Barco nº 5 dentro del marco de subvenciones ordinarias que la entidad gestiona habitualmente. Dichas obras, que se engloban dentro del proyecto arquitectónico redactado por Dña. María Milagrosa Piñuela García y bajo la dirección de obra de la citada arquitecta y el aparejador D. Enrique Jiménez Martín, han sacado a la luz dos alcantarillas de evacuación de aguas, una romana, bastante afectada y que no conserva la bóveda que la cubría y una medieval, espectacular en desarrollo y en bastante buen estado de conservación. Mostramos a continuación un esquema no topográfico que en líneas rojas marca el desarrollo conocido de las cloacas:

Esquema cloacas calle barco 5

La entrada de hoy versará sobre estos dos nuevos hallazgos y para ello nos apoyaremos en las investigaciones del arqueólogo de la obra, D. Arturo Ruiz Taboada, quien amablemente ha accedido a publicar en este espacio cibernético sus primeras conclusiones del trabajo de excavación arqueológica acometido en el inmueble que nos ocupa. Hemos transcrito literalmente el texto facilitado por el arqueólogo para que conozcan de primera mano el descubrimiento. Les dejamos en compañía de D. Arturo:

“En los trabajos arqueológicos desarrollados en la Bajada del Barco nº 5, de Toledo, se han documentado dos diferentes trazados de saneamiento y evacuación de aguas urbanas y diferentes estructuras y objetos muebles, entre los que destaca una tinaja medieval, conservada enterrada bajo el subsuelo y que debió de pertenecer a la primitiva vivienda. Dentro de esta tinaja se documentó un tesorillo de cerámica que marca posiblemente su momento de abandono. Asociada al nivel de ocupación de la tinaja se ha documentado también una pileta relacionada con la explotación de tenerías, características del barrio en el que se encuentra.

Excavación tinaja_Arturo Ruiz Taboada

Tinaja_Arturo Ruiz TaboadaLa cloaca principal descubierta recorre longitudinalmente el inmueble, en dirección norte-sur, hasta llegar al río. Además existe una segunda cloaca con una orientación completamente diferente, este-norte, y que se encuentra descubierta en sótano del solar medianero norte. Esta segunda cloaca se ha mantenido conservada bajo una pileta. La cloaca principal posee mayor entidad y se encuentra perfectamente alineada con la calle, es decir, la principal línea de arroyada de la ladera del cerro donde se encuentra. Aunque la cloaca principal es enteramente medieval, no se descarta que su traza de sea romana, y que la secundaria fuera a morir a esta.

La cloaca medieval sabemos que dejó de limpiarse y sanearse a mediados del siglo XVI, por el material arqueológico asociado. Su fundación se encuentra en relación con la reestructuración de la trama urbana que se produce a finales del XIII. Esto se aprecia perfectamente en las medianerías de cada finca, que adaptan e integran la construcción mediante dinteles de granito. La fábrica muraria asociada a estas incorporaciones es de finales del XIII, inicios del XIV.

Alcantarilla medieval

Una de las cuestiones más interesantes es la forma de resolver la comunicación entre fincas diferentes. En este caso, se emplea un sillar de granito como dintel, que aguanta la estructura del muro o muros medianeros. Esta estructura es la que, con mayor seguridad, data todo el conjunto hidráulico. Este sistema de tránsito también ha sido documentado en cloacas como la del Juego de Pelota (Ruiz Taboada, 2012), aunque en esta ocasión, se utilizó un arco de ladrillo, contemporáneo con la construcción del palacio medieval que se construye encima.

Acceso alcantarilla medieval

La cloaca romana posee carácter secundario y su dirección es este-norte, yendo posiblemente a desembocar en la principal medieval, en origen, madre romana. La excavación de esta cloaca ha dado información muy relevante para comprender la evolución de este tipo de estructuras hidráulicas en la ciudad de Toledo. Llama la atención su trayectoria, a contra ladera. Esta responde posiblemente a necesidades de espacio en el momento de su creación y a la necesidad de salvar posibles obstáculos constructivos no previstos en origen. Esta circunstancia, junto a sus dimensiones, algo más reducidas que el resto de cloacas de las mismas características en Toledo, hace pensar en que nos encontramos ante una cloaca que no forma parte del sistema público hidráulico, y pudo pertenecer, por tanto, a una edificación de carácter privado, bien termas o similar.

Alcantarilla romana

Alcantarilla romana_Arturo Ruiz Taboada

Durante el transcurso de la excavación de esta cloaca se han podido identificar materiales que datan tanto su fundación, en el siglo I, como la época en la que fue abandonada. De entre todos ellos, aún en proceso de estudio, destaca una moneda de época tardorromana, contextualizada en uno de los estratos de abandono de la cloaca romana. De otro lado, la identificación y excavación de la fosa de cimentación de la cloaca permite situar de forma bastante precisa el momento constructivo de este singular elemento hidráulico”. Arturo Ruiz Taboada

Como ven, la iniciativa privada en la rehabilitación una vez más se convierte en el motor patrimonial de la ciudad. Ciudadanos que rehabilitan su vivienda para poblar el Casco Histórico, tan necesitado de capital humano, y que descubren, integran y promocionan hallazgos de este tipo. La fórmula del éxito pasa por ciudadanos conocedores de su patrimonio, profesionales concienciados con la arquitectura y arqueología de la ciudad y administración pública comprometida en el respaldo de las intervenciones particulares, tanto a nivel técnico como económico, para seguir haciendo posible un Toledo mejor, más culto, más amable, más humano.

Para terminar les proponemos un vídeo grabado en el interior de la galería medieval cuyo enlace encontrarán al final de la entrada. Agradecemos a la propiedad del inmueble el habernos permitido la entrada a su obra para grabar las imágenes que componen estas líneas.

Inagotable el subsuelo de nuestra ciudad. Afortunadamente.

por Pablo González Collado