… si pienso mentalmente en una imagen de la ciudad de Toledo

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Veo colores de arena, tierra tostada, ocres y marrones, gneis y granito, …   Es cierto,  la vieja ciudad se viste todo los días con su mismo atavío. Sin embargo si camino despacio por las calles mirando con detalle, dejando a un lado esa mirada automática y rápida de todos los días, encontraré con sorpresa que hay otros colores. Los que halle serán, sin duda, aquellos que no embotaban mi percepción inicial. Una vez que he hecho el juego de buscar esos colores distintos, esos que no solía ver, …  ya no podré contemplar Toledo de otra manera. Ya no volveré a ver la ciudad de antes.

Me he dado cuenta de que la vieja Toledo es una dama que se adorna a escondidas, doncella presumida pero recatada, y en virtud de ello se engalana sutilmente, con pequeñas baratijas. Ella no entiende de modas, a veces por eso hay alguna estridencia fuera de contexto. No importa, Toledo es también todo eso.

He hablado de pensar, ahora ya está el ánimo presto, y mi sensibilidad está preparada para recibir lo que Toledo me quiere mostrar. Es momento de caminar entre nuestras calles y casas, parar y observar, …

por Jose María Gutiérrez Arias