Puede parecer, incluso para el observador más experto, arqueológicamente hablando, que la ciudad de Toledo tiene espacios baldíos, edificios, calles, plazas, … en los que el patrimonio histórico no existe, o se ha perdido por completo. Zonas de la ciudad más renovadas, barrios con edificios más humildes, sin valor arquitectónico o artístico. Sin embargo la experiencia nos dice que no se puede bajar nunca la guardia en un casco urbano tan especial. Cualquier edificio o espacio puede esconder vestigios arqueológicos de interés, aunque la “envoltura” sea humilde o poco llamativa, y en virtud de ello se debe actuar con precaución para poder documentar y proteger nuestro patrimonio heredado.

Hornos Paseo Barco Pasaje nº 8, Toledo

Excavación de dos hornos y un aljibe en el Paseo de Barco Pasaje nº 8, Toledo. Consorcio de Toledo

Estos días pasados, durante el transcurso de los trabajos de rehabilitación de una pequeña vivienda realizados por el Consorcio de Toledo, en el nº 8 del Paseo de Barco Pasaje, se produjo el hallazgo de dos hornos para cocer cerámica y un aljibe excavado en la roca. No fue necesaria una excavación muy profunda, bajo los pavimentos de un patio interior y de la misma vivienda, a flor de piel, allí mismo estaba el recuerdo antiguo de otros tiempos. No se habían encontrado hasta la fecha estructuras tipo horno en la zona sur de la ciudad. En nuestro caso sólo se conserva la parte inferior de los mismos, varias hiladas de ladrillos fuertemente rubefactados por la acción del fuego, ladrillos trabados con una argamasa anaranjada, seguramente barro hecho con alcaén de las riberas del Tajo, argamasa elástica que resiste los cambios dimensionales que impone la temperatura interior del horno. D. Antonio Gómez-Laguna, arqueólogo del Servicio de Asistencia Arqueológica del Ayuntamiento, fecha los hallazgos en torno al siglo XVI-XVII en virtud de los restos de cerámica encontrados en el interior de los hornos. Indicar por último el detalle curioso de encontrar un aljibe a una distancia tan corta del río, está claro que para nuestros antepasados siempre ha sido rentable evitarse trasiegos acarreando agua.

Jose María Gutiérrez Arias

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