Hace ya tiempo dedicamos una de las entradas del blog a las tiendas de barrio. Y es difícil no volver a hablar de ellas, sobre todo ahora que se están convirtiendo en especie en extinción, “rara avis” cada vez más escasa en el entramado residencial de la ciudad histórica. Estas tiendas pequeñas, casi domésticas, pueden considerarse como la prolongación de nuestra despensa de casa.

La huerta de Eusebio, Toledo

Vista interior de “La huerta de Eusebio”, frutería del Paseo de San Cristobal, en Toledo. Fotografía Jose María Gutiérrez Arias, Sección Vivienda, Consorcio de Toledo. Año 2018.

La desaparición de este tipo de micro-actividad comercial diversa, pescaderías, carnicerías, fruterías, … es un síntoma de males también muy diversos. Y a veces de difícil diagnóstico. No es mi intención, ni la de los artículos que escribimos en este blog, mandar mensajes negativos sobre lo que funciona mal en la ciudad. Es preferible ver la botella medio llena y sacar a la luz todo lo bueno que atesoramos, mostrar que es posible mejorar las cosas. Incentivar y animar a los ciudadanos a poner su granito de arena en la tarea de construir, crear y mantener una ciudad cada vez mejor.

Es por ello que hoy traemos a nuestro cuaderno de bitácora una fotografía de la frutería “La huerta de Eusebio”, en el Paseo de San Cristobal. Una buena e imprescindible “tendilla” de las de toda la vida, puesta en marcha recientemente. Su propietario Eusebio es arquitecto técnico, reconvertido provisionalmente a tendero por las dificultades del mundo laboral. Un buen profesional que sabe rendir en muchos campos.

Necesitamos estas tiendas para que la gente no se vaya de la ciudad, y necesitamos a la gente para que estas tiendas no desaparezcan. Simbiosis perfecta. Una nota más que hace posible que siga sonando la música, esa sinfonía maravillosa, Toledo.

Jose María Gutiérrez Arias

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