Una gran parte de las entradas que realizamos en el blog se inspiran en el trabajo semanal que realizamos en la ciudad. Habitualmente enseñamos y describimos espacios del casco histórico poco conocidos, enclaves singulares, elementos arquitectónicos o arqueológicos, en esencia tesoros de nuestro patrimonio edificado. Hoy hemos querido traer a esta ventana, que mira al interior de la ciudad, otro tipo de tesoro. Quizás alguno se decepcione cuando siga leyendo, hoy nuestro tesoro no es de piedra, ladrillo, yeso o madera, hoy el tesoro es de carne y hueso. Y creo que este tesoro es mucho más valioso.

Esta semana pasada visité las obras de rehabilitación de una vivienda unifamiliar, una casa de un matrimonio joven, con dos niños pequeños. Una familia normal en apariencia, en una fase muy bonita  de su vida, … pareja, niños, trabajo, obligaciones diarias, y de remate la aventura titánica de rehabilitar un edificio en el casco histórico de Toledo. Conocía la obra, conocía a la madre de familia de verla en nuestras oficinas, conocía la documentación administrativa de su expediente, pero realmente los conocí el otro día. Al pie de la fachada me estaban esperando para iniciar la visita, arriba en las escaleras se oye el cacharreo mágico de los juguetes de un chiquitín. Hay en sus caras una mezcla de alegría y preocupación, … la obra se alarga y el coste de la misma también. Se vislumbra ya parte de una futura casa bonita, pero queda todavía labor por delante. En este torreón esbelto conviven casa y obra, sueño y desvelo. Esta familia empeña su patrimonio en recuperar una casa en ruina, vienen a vivir en ella y habilitan un local comercial en planta baja en el que ya hay arrendada una pequeña tienda de barrio. La obra es sencilla, hecha con gusto, no quieren “pladur”, quieren ver la mampostería de piedra, los entramados y las armaduras de madera que los cobijan. Éste es el expediente de ayudas perfecto, la combinación ideal que necesita nuestra ciudad: recuperar, habitar, crear prosperidad, … Siento que piso terreno sagrado, es momento de contemplar este tesoro desde lejos, de cerca me desborda su tamaño. Ahora lejos de la obra, desde mi oficina, este tesoro aún me parece más grande, muy grande …

Jose María Gutiérrez Arias