Toledo es resumen de muchas cosas. Para el investigador avezado y el observador lúcido en ella puede compendiarse la historia de multitud de temas: el mundo romano, el urbanismo medieval, la construcción tradicional o incluso la música, las religiones y todo tipo de asuntos relacionados con la cultura patrimonial. En rehabilitación de edificios Toledo se muestra como un libro abierto pero escrito con palabras en desuso en un castellano antiguo de gran sonoridad que se muestra evocador y esclarecedor de otros tiempos, personas y civilizaciones.

Tratamos con esta entrada y otras que vendrán de exponer palabras cuyo uso no está extendido fuera del campo de la rehabilitación patrimonial y que, rebosantes de significado, designan a la perfección elementos diversos del patrimonio arquitectónico toledano, mejor que cualquier otra palabra actual o prestada de otros idiomas, con el objeto de recordar, estudiar y preservar, también desde el lenguaje, el patrimonio edificado de nuestra ciudad.

Se estructurarán las entradas exponiendo una nueva palabra por orden alfabético incluyendo imágenes, la definición de la Real Academia Española cuando sea posible, una fotografía del elemento designado asociada a Toledo así como aclaraciones de nuestro propio cuño si lo consideramos oportuno.

Comenzamos por la “A”, con una palabra que designa un elemento muy extendido en los edificios toledanos:  el “alfarje”.

AlfarjeTecho con maderas labradas y entrelazadas artísticamente, dispuesto o no para pisar encima (acepción tercera).

Según la RAE esta palabra proviene etimológicamente del árabe hispano alfárš, y éste del árabe clásico farš ‘lecho’, ‘tapiz a modo de lecho’.

Designamos, en la ciudad, de forma genérica como alfarje a los forjados o techos conformados mediante vigas de madera o “alfarjías” que encontramos en los inmuebles de Toledo.

Según D. Enrique Nuere Matauco en su libro “La carpintería de armar española” un alfarje es “un techo plano o suelo holladero. Forjado de piso”  y define “alfarjía” como “escuadría. Se dice de las secciones convencionales de madera utilizadas en la carpintería. En algún caso se denominan alfarjías los maderos que componen el alfarje”.

Existe una gran variedad de tipos de alfarjes: según la complejidad de su construcción pueden ser de cinta y saetino, de tablas, etc. Según su acabado pueden ser agramilados, policromados, etc. Según su tipo estructural pueden ser de uno o varios órdenes, etc. No todos tienen interés desde el punto de vista histórico, artístico, arqueológico o arquitectónico pues existen también algunos muy humildes pero  es habitual que el interés patrimonial de un inmueble catalogado de la ciudad o incluso sin catalogar radique en sus magníficos alfarjes.

Alfarje policromado

La foto propuesta como ejemplo ha sido tomada en la planta baja de la calle Sillería nº 5. Agradecemos a los propietarios su amabilidad al permitirnos realizarla.

por Pablo González Collado