• Como norma general se debe excavar el subsuelo con supervisión arqueológica. Debemos proteger y preservar los posibles restos arqueológicos que aparezcan en la excavación.
  • Debe realizarse una revisión del estado estructural del inmueble existente, por los posibles asientos que se puedan producir. A menudo los inmuebles a rehabilitar son gigantes con pies de barro, por las malas condiciones de sus apoyos. Se debe cuidar la consolidación de estos apoyos y vigilar las medianerías.
  • Se ha de prestar especial atención a las humedades ya sean por capilaridad o por filtraciones del subsuelo. Se ha de favorecer la reconducción del agua del subsuelo.
  • Es muy importante  la ventilación del terreno. Las soleras que se ejecuten deben permitir que el terreno “respire”. Se deben utilizar encachados y tubos perimetrales de ventilación.
  • En cuanto a las impermeabilizaciones, también deben permitir la transpiración del terreno. Se recomienda utilizar sistemas transpirables aunque impermeables, y no colocar barreras que impidan el paso del vapor de agua y produzcan mayores daños.
  • Estudiar y cuidar la utilización de hormigones, sobre todo cuando existe humedad, ya que las sales que genera el cemento en estos casos, sobre ciertos materiales, como la piedra, producen un rápido deterioro de los mismos.