Es media mañana, ya hace calor a estas horas. Rosa aparca su vieja vespa en un rincón sombreado de la Plaza de Buzones. Este pequeño borriquillo de hierro le soluciona muchos problemas de desplazamiento, aquí y allá. Acaba de recoger en la Consejería de Cultura un visado de restauración, con él queda autorizada para intervenir en un antiquísimo arco de herradura tabicado, un arco de época califal descubierto en la pared trasera medianera de una vieja casa de la plaza.

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Nacela con inscripción de escritura cúfica, situada por encima de la clave del arco al que hace referencia esta entrada. Cara interior del arco, Plaza de Buzones nº 8, Toledo. Fotografía: Pedro Pablo Salvador Hernández. Consorcio de la Ciudad de Toledo.

Nacela con inscripción de escritura cúfica, situada por encima de la clave del arco al que hace referencia esta entrada. Cara interior del arco, Plaza de Buzones nº 8, Toledo. Fotografía: Pedro Pablo Salvador Hernández. Consorcio de la Ciudad de Toledo.

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Rosa es restauradora, de oficio y de alma, … le gusta tanto su trabajo. Ella no ve lo que ven los demás, ni siente lo mismo que muchos de sus colegas, ella se hace parte de las piezas y elementos que restaura. Disfruta mucho con su trabajo, esto es una gracia del Cielo para ella, un tesoro, pero los tesoros también tienen monedas volteadas con el rostro en cruz. Ésta es otra historia …

Ayer también estuvo en Buzones. Visitó el edificio colindante al que es ahora su lugar de trabajo,  … quería ver el arco por la otra cara, su cara interior. Una vecina mayor del barrio, la señora Crescencia, le contó que el arco era visible en la casa de al lado. Vio el arco, y también un alfarje polícromo rematado por una nacela muy curiosa, su texto empezaba cantando en latín y terminaba en lengua mora. El arco fue salvajemente destrozado hace pocos años por un insensible promotor que «rehabilitó» el edificio. Ahora, ya restaurado de verdad, aparece discreto, no parece antiguo, su cara visible real desapareció para siempre. Ahora hay una segunda oportunidad, ella va intervenir en la otra cara del arco y todavía quedan en él restos del acabado original.

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Arco de herradura, antigua cara exterior, Plaza de Buzones nº 9, Toledo. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias. Sección Vivienda. Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2019.

Arco de herradura, antigua cara exterior, Plaza de Buzones nº 9, Toledo. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias. Sección Vivienda. Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2019.

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Portada, zaguán, patio y alhanía están todas en línea, Rosa cruza de lado a lado sin quitarse el casco motero, el edificio está en obras y no puedes andar descubierto. La alhanía de ahora fue calle o patio entonces, allí, frente a ella está el arco, al otro lado vió ayer la nacela con el canto del profeta, ese era el interior de una casa sarracena.

Dejando el casco colgado en una vieja estaca de forja clavada en la pared, se recoge, con rápido ademán y colorido pañuelo, su castaña melena. Es hora ya de empezar la faena. Jesús Pedreño la oído llegar y se acerca a saludarla. Jesús es peón, uno de los oficios más humildes y duros de la obra. Pese a todo, él es el que más sabe de la obra, todos los oficios pasan por sus manos, sobre su labor descansa la de todos los demás. Nada pasa en la obra sin que él lo sepa o lo sufra, además es perro viejo y la vida le ha hecho maestro de muchas cosas. Rosa lo sabe, se conocen desde hace dos obras, desde el primer día han hecho buenas migas. Jesús se ha encargado de hacer las catas previas en la cuarteada epidermis de yesones que cubría el arco. No hay otro mejor, aunque sus manos son fuertes la piqueta no ha herido la obra antigua. Rosa y Jesús ya hablan el mismo idioma. Los restauradores no saben de obra, los peones no saben de restauración, pero ellos han aprendido el uno del otro … y los dos son ahora mejores en su trabajo.

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Arco de herradura, antigua cara exterior, Plaza de Buzones nº 9, Toledo. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias. Sección Vivienda. Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2019.

Arco de herradura, antigua cara exterior, Plaza de Buzones nº 9, Toledo. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias. Sección Vivienda. Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2019.

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Jesús … ¿por qué hay una capa de barro bajo el yeso que reviste el arco?, pregunta Rosa con la nariz casi pegada a la pared. Es sencillo …, contesta Jesús, el barro doma y atenúa la fuerza del muro de mampostería y ladrillo. Si te fijas verás que el fino lamido de barro que hay sobre la pared lleva, armando su interior, una generosa ración de paja. Esa paja traba, y hace «una», la capa de barro. El barro absorbe la tensión estructural del muro y evita que se fisure la capa final decorativa de yeso. Es un barro bueno, de limo fino. Nosotros también utilizamos este truco en la obra moderna, pero no somos capaces de tener el mismo éxito, ¿has visto el enfoscado del patio? hemos armado el revoco con una malla de fibra de plástico … Rosa se ríe con ganas, ya ha visto que el enfoscado de cemento del patio tiene varios costurones de arriba a abajo.

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De izquierda a derecha. Fotografía nº 1: Detalle de la capa de barro con paja que sirve de preparación para el tendido de yeso. Fotografía nº 2: Detalle en el que se ven los restos del dovelaje decorativo del arco de herradura. Fotografía nº 3: restitución de color de la fotografía nº 2 para ayudar a su visualización. Fotografías: Jose María Gutiérrez Arias. Sección Vivienda. Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2019.

De izquierda a derecha. Fotografía nº 1: Detalle de la capa de barro con paja que sirve de preparación para el tendido de yeso. Fotografía nº 2: Detalle en el que se ven los restos del dovelaje decorativo del arco de herradura. Fotografía nº 3: restitución de color de la fotografía nº 2 para ayudar a su visualización. Fotografías: Jose María Gutiérrez Arias. Sección Vivienda. Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2019.

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Ahora es Jesús el que pregunta. Rosa, … las dovelas del arco están coloreadas. ¿Cómo coloreaban esos yesos?, el yeso está coloreado en superficie pero no veo capa de pintura, el yeso ha hecho suyo el color … Pues mira Jesús – contesta Rosa – hay cosas que desconocemos, técnicas decorativas que se perdieron, sabemos que ingredientes lleva la sopa pero no somos capaces de conseguir el mismo cocido. Lo mismo que tu malla de colorines del revoco del patio no consigue el mismo efecto que la paja en el barro. Sabemos que los artesanos antiguos conocían muy bien el yeso y su comportamiento, … que fraguaba rápido, que no resistía bien la humedad ni la acción directa del agua … Por eso protegían sus yesos con una capa de protección final. Esta capa, con un finura de micras, está compuesta básicamente por sulfato cálcico, una imprimación que proporcionaba mayor dureza al yeso y le protegía del agua exterior al reducir su capacidad de absorción. También conseguían cerrar el poro del yeso y nivelar sutilmente la superficie de trabajo, facilitando la operación del policromado posterior. El pincel discurría con suavidad por la superficie del material y se podían conseguir detalles y miniaturas muy precisas y delicadas. Las técnicas de policromado eran diversas … agua de cal con pigmentos minerales, temples, caseínas. Una de las técnicas más antiguas era el temple al huevo. Los colores más habituales, el blanco, el rojo y el azul …

Rosa no sigue hablando, Jesús ya no pregunta, … los dos rumian dentro lo que acaban de oír y decir. Miran de frente al arco y se sienten transportados en el tiempo. Ella se ve con el mismo pañuelo coloreado ocultando su cabeza, pincel en la mano, tiñendo dovelas alternas de rojo y blanco, escucha de lejos el canto del muecín … Jesús se imagina batiendo a mano, en un pequeño mortero de madera, una aguada de cal con un venenoso polvillo bermellón de rojo cinabrio. La tarde cae rápida, mañana estará terminado el arco …

Jose María Gutiérrez Arias