Caminando por calles y callejones del casco antiguo es fácil observar edificios de diferentes épocas y estilos. Generalmente podemos adscribirlos a un momento concreto de la historia edificada de la ciudad, aunque la realidad puede ser otra. No es extraño que bajo la imagen arquitectónica actual se oculte la traza original, a veces mucho más antigua, de los edificios. Esto sucede muy a menudo en aquellas edificaciones catalogadas como centenarias, su construcción es una amalgama interna de distintas épocas, como un calendario hecho de ladrillos y piedras. En otros tiempos se aprovechaba al máximo lo ya construido, sobre todo lo que era de buena ejecución. El motivo es evidente: reducir costes, simplificar tiempos de ejecución, aprovechar lo que la prueba del tiempo ha demostrado que es obra buena. Hoy por desgracia no es muy habitual esa forma de pensar y a veces creemos ser más eficientes con la técnica de «borrón y cuenta nueva».

Patio interior Calle Santa Isabel nº 18, Toledo. Al fondo se aprecia uno de los grandes arcos de herradura aparecidos en esta casa al realizarse unas catas arqueológicas. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias, Sección Vivienda, Área de Gestión Patrimonial, Consorcio de Toledo. Año 2018.

Patio interior Calle Santa Isabel nº 18, Toledo. Al fondo se aprecia uno de los grandes arcos de herradura aparecidos en esta casa al realizarse unas catas arqueológicas. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias, Sección Vivienda, Área de Gestión Patrimonial, Consorcio de Toledo. Año 2018.

En el año 2012 tuve la suerte de visitar una casa en la Calle Santa Isabel. Una casa sencilla, aparentemente de construcción moderna, en la que no eran visibles elementos antiguos, con la única excepción de la existencia de un aljibe. Después de esta primera visita, planteada para estudiar la viabilidad de una reforma interior, pude volver de nuevas a principios de mayo del año 2014. En esa fecha se habían realizado ya unas catas en los paramentos interiores, inspección preceptiva que es necesario realizar antes de las obras. La sorpresa fue grande, bajo los revestimientos de yeso del patio y de una alcoba interior, aparecieron varios arcos de herradura pertenecientes a una antigua casa islámica.

Curiosamente, como se puede ver en la fotografía que acompaña estas líneas, la construcción que maquillaba la traza islámica era muy moderna: pavimentos de terrazo, carpinterías de hierro, escayolas y revestimientos recientes. Nada hacía sospechar lo que allí aparecía. Posteriormente se ha podido descubrir el acceso original de la casa y la existencia de un adarve muy antiguo que enlazaba con la Calle Santa Isabel. Quedó la obra en suspenso, es momento de prudente reflexión, la entidad de los restos aparecidos justifica hacer una pausa y planificar una rehabilitación que ponga en valor los hallazgos encontrados. Esperamos que sea en breve. Agradecemos a los propietarios del inmueble su generosidad al permitirnos enseñar el interior de su vivienda.

Jose María Gutiérrez Arias