A mediados del mes de noviembre pasado pudimos visitar un espacio singular de la ciudad. Uno de esos sitios casi ya únicos, recuerdo de otra época, de otra manera de hacer y elaborar el quehacer diario. Nos acompaña Jose Antonio, quiere enseñarnos una pequeña cueva abovedada que quiere arreglar, allí al fondo del garaje. Una más, me digo para mi, … ya son tantos los sótanos que he visto.

Y la vieja ciudad nos vuelve a sorprender. Esto no lo habíamos visto nunca. Al encenderse la luz vemos una fantástica bóveda esférica, ejecutada con buenos ladrillos macizos, aparejados unos con otros con argamasa de barro, … Estos materiales nos indican que estamos dentro de un horno: los ladrillos morenos, tiznados por el rubor del fuego y el humo, la argamasa de barro para dar unión y elasticidad al conjunto, imprescindible solución técnica que permite a la bóveda resistir los cambios dimensionales impuestos por la temperatura interior del horno. Completa la información el dueño de la casa, en los documentos de propiedad de la finca aparece denominada la misma como «Tahona de la Estrella», nos encontramos por tanto dentro del viejo horno de una panadería. Nos sorprende el sonido de nuestra voz, la acústica en el centro del horno es excepcional, parece que hay instalados varios altavoces a nuestro alrededor.

No es fácil hacer una foto a este espacio para ver el conjunto. Les adjuntamos por ello una foto esférica realizada gracias a la colaboración altruista de Miguel Ángel Martínez López, experto en tecnología y realidad virtual, de la empresa YBVR.  Esperamos que les ayude a transportarse al interior de esta gloria panadera. Agradecemos a los propietarios de la vivienda su generosidad al facilitarnos el acceso y compartir con el gran público estos espacios singulares de nuestra ciudad.

Jose María Gutiérrez Arias