ARQUEOLOGÍA | AYUDAS A LA REHABILITACIÓN_

La cloaca romana de la Calle Alfonso X el Sabio

Si bien son numerosos los hallazgos arqueológicos que se pueden visitar en la ciudad de Toledo, no todos son completamente accesibles. A veces es necesario preservar parte de ellos para garantizar su conservación, en otros casos serán las dificultades de accesibilidad las que impidan su contemplación por el gran público. En la entrada de hoy queremos solventar esta última circunstancia, con la que nos encontramos al visitar las Bóvedas Romanas de Hacienda en la Calle Alfonso X El Sabio, mostrándoles el interior de la cloaca romana que forma parte de este complejo arqueológico.

Cloaca romana Calle Alfonso X, Toledo

Esta cloaca, cuya entrada se dejó parcialmente tabicada, no es fácilmente visitable debido a diversas circunstancias, principalmente debido a sus dimensiones y a que se encuentra rellena de escombros en su parte final no existiendo un recorrido fácil de entrada y salida, siendo casi imposible el cruce de dos personas. Las dimensiones medías de la galería son de unos 65 cm. de ancho y 1,62 m. de altura.Con la intención de hacerla visitable, se efectuó una cata arqueológica en el año 2003 bajo la supervisión del arqueólogo D. Julián Sánchez de Pedro, en el patio del inmueble sito en la Plaza de Amador de los Ríos nº 2, hacia donde se dirige la traza de la cloaca, con la intención de habilitar una salida por el patio de este edificio. Pese a realizarse un prospección bastante profunda, y localizarse numerosos restos romanos, no se pudo localizar la canalización, debido seguramente a un cambio o giro en su trazado. Esperamos que en un futuro no muy lejano se pueda continuar las labores de limpieza interior de la galería, determinando topográficamente su correcta ubicación y la ejecución de una salida en algún espacio cercano que permita la visita pública de esta espectacular galería. Mientras tanto les dejamos con este video que muestra el interior de la alcantarilla.

                                                                                                                                                                                    por Jose María Gutiérrez Arias

 

CLOACA ROMANA EN CALLE ALFONSO X EL SABIO, TOLEDO from Consorcio de Toledo on Vimeo.

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Forma Urbis. Vestigios romanos en la Calle Alfileritos-Callejón de Menores

«Forma urbis»  … la forma de la ciudad

… pensamos en nuestra ciudad como si fuese una vasija modelada por nuestras manos, no caemos en la cuenta de que antes ha habido otros alfareros, alfareros de manos fuertes y expertos conocimientos que han domado el suelo que pisamos …

         Desde la puesta en marcha, por parte del Consorcio, del programa de ayudas a la rehabilitación de edificios y viviendas del casco histórico, los técnicos de la Sección de Vivienda dedican todos los martes y jueves de cada semana a la realización de visitas técnicas a los inmuebles de nuestra ciudad. El origen de las mismas viene asociado generalmente a solicitudes realizadas por los ciudadanos para la realización de visitas técnicas previas a sus viviendas. Este tipo de visitas, «apellidadas» previas, sirven para ver el estado previo de las edificaciones antes de que los particulares realicen obras de rehabilitación, asesorar sobre las mejores soluciones constructivas, a la vista de lo que nos encontramos, y para aclarar de forma personal y directa cualquier duda que pueda existir en los trámites, administrativos o de obra, en el proceso rehabilitador. No obstante esta entrada no va dirigida a contar las bondades de este tipo de visitas, a las que dedicaremos una entrada independiente en otro momento, sino a destacar que gracias a las mismas hemos podido acceder a contemplar numerosos elementos constructivos singulares, repartidos y escondidos por nuestra sorprendente ciudad. Esa facilidad para visitar múltiples edificios nos permite, como valor añadido, poder poner en relación hallazgos que se encuentran relativamente distantes unos de otros. Como ejemplo y prueba de ello queremos compartir con nuestros lectores diversos hallazgos de cronología romana que, a lo largo de estos últimos años, hemos encontrado en la manzana de edificios existente entre la Calle Alfileritos y el Callejón de Menores.

Muro romano Calle Alfileritos nº 8

En este conjunto de edificios existen restos de potentes frogones de opus caementicium (del latín opus = obra, caementum = argamasa), hormigón romano elaborado con cal, arena y piedra machacada en pequeños mampuestos (en nuestra ciudad suele ser granito). El ​​opus caementicium es una de las claves del éxito arquitectónico de las construcciones romanas, por su velocidad de ejecución y la solidez de la construcción una vez terminada. La singularidad de los restos de estos antiguos muros, además de por su origen romano, se ve incrementada por el hecho de que parecen marcar una disposición constructiva conjunta  común, a modo de muro de contención o aterrazamiento, actuando como elemento de transición o parapeto para salvar la gran diferencia de cota o altura entre el Callejón de Menores (cota 532 m.) y la Calle Alfileritos (520 m.). Esta gran bancada que parece correr paralela a ambas calles, a falta de una confirmación topográfica, está asociada a cortes verticales efectuados en los estratos rocosos existentes en los fondos o traseras de las casas pares de la Calle Alfileritos. Estos desmontes verticales del terreno han quedado visibles, temporalmente, con las obras realizadas en el nº 10, de la citada calle, tras la demolición del antiguo edificio existente en este solar, y más recientemente en el nº 14. Este tipo de aterrazamientos parecen tener funciones constructivas similares a los existentes en la Calle Nuncio Viejo nº 3, donde el arqueólogo D. Jesús Carrobles Santos  en el año 1986 pudo localizar, en una excavación de urgencia, «estructuras similares que identifica como el apoyo o fundación de estructuras residenciales de la ciudad alto imperial romana, una vez regularizada la complicada topografía del peñón toledano«. Parece por tanto que nos encontramos ante labores de «modelado» urbano, para el establecimiento de lo que llamaríamos «la marca de Roma» en Toletvm: implantar un modelo de tejido urbano y una nueva manera de construir, formas y maneras nuevas para impactar y romanizar a las gentes.

Frogones romanos en Cuesta de Agustín Moreto nº 6

Por la localización de los restos parece que se puede descartar su uso con carácter defensivo, como muralla. Esta circunstancia es fácilmente deducible al existir restos romanos de importancia, que quedarían desprotegidos, a una cota más baja no demasiado lejos de nuestra zona de investigación, tales como la calzada localizada bajo la mezquita del Cristo de la Luz, la cloaca de Valmardón que parece marcar una zona límite de desagüe exterior, o la base del torreón romano existente en la cimentación de la Puerta del Sol, donde si parece ubicarse la linea defensiva romana de la ciudad .

El primero de los hallazgos, enumerándolos de este a oeste, se encuentra en un pequeño sótano abovedado de la casa de la Cuesta de Agustín Moreto nº 6,  aquí se localizan tres machones de opus caementicium que constituyen parcialmente los muros de carga del edificio. El muro romano fue dividido en tres partes durante la construcción de la casa medieval hoy existente, de esta manera se habilitaron las dos alas del sótano y los huecos de ventilación al patio. El segundo se encuentra en el nº 12 de la Calle Alfileritos, asociado a un magnífico paredón del siglo XIII al que se adosa un frogón del que sólo se pudo vislumbrar, tras el muro de cerramiento de la medianera del edificio, una pequeña parte visible temporalmente durante los trabajos de rehabilitación de una vivienda de planta 1ª. Este mismo muro es visible con más facilidad desde el sótano del inmueble medianero a éste en el Callejón de Menores nº 16, este hallazgo ha sido posible gracias a la comunicación que nos hizo el arqueólogo municipal D. Antonio Gómez Laguna, al que agradecemos la información.

Muro-romano-Callejón-de-Menores

Por último podemos indicar la existencia de un último tramo de muro, el de mayor longitud, que se encuentra en la planta baja del inmueble sito en la Calle Alfileritos nº 8, este inmueble, que desgraciadamente está en acelerado proceso de ruina, ha perdido gran parte de sus revestimientos interiores dejando a la luz en su muro trasero de fondo un magnífico muro de opus en perfecto estado de conservación.

Tenemos constancia de la existencia de otros restos en el entorno cercano, consistentes también en potentes frogones, uno de ellos se encuentra en el resturante Alfileritos 24 (planta baja) y el otro se localiza en el nº 2 de la Calle Alfileritos, éste último ya mencionado por Julio Porres Martín-Cleto en alguna de sus publicaciones, al cual no hemos podido tener acceso y desconocemos su ubicación exacta. En el caso del restaurante el machón de obra parece no respetar la alineación de muros y desmontes propuesta anteriormente aunque si parece claro, por la cercanía a la zona de estudio, que está en clara relación a ellos.

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1 Sótano Cuesta de Agustín Moreto nº 6
2 Planta 1ª Calle Alfileritos nº 12
3 Sótano Callejón de Menores nº 16
4 Planta baja Calle Alfileritos nº 8

Estamos seguros que futuras intervenciones en los inmuebles de esta manzana de casas sacarán a la luz nuevos hallazgos de cronología romana asociados a los ya indicados, piezas que contribuirán a completar el puzle de la antigua Toletvm. En próximas entradas comentaremos hallazgos similares encontrados en la Calle de la Plata y Callejón de los Becquer, construcciones que parecen marcar la existencia de una amplia meseta, allanada artificialmente, por donde transcurriría un eje viario romano de importancia que comunicaría la zona de la Plaza de Zocodover y la Plaza de San Vicente.

por Jose María Gutiérrez Arias       

Alcantarilla romana en la calle de la Sal

El Consorcio de Toledo ha dedicado, desde su fundación (ab urbe condita, que diría Tito Livio), un notable esfuerzo a la investigación arqueológica y al estudio del subsuelo de nuestra ciudad con especial interés por la etapa romana, menos conocida documentalmente.

Unas veces, las intervenciones buscan desde la redacción del proyecto la localización de restos romanos. Otras, es más un deseo que una búsqueda, y las más veces, la aparición de éstos es fortuita, como resultado de los trabajos que se acometen en un inmueble determinado.

En la entrada de hoy estamos en el tercer caso: durante las obras que la propiedad del inmueble sito en calle de la Sal nº 5 estaba realizando con ayuda del Consorcio, dentro de los trabajos que el proyecto, redactado por D. Rafael Elvira, destinaba a la planta sótano y que consistían en recalzar el muro medianero, el suelo cedió en parte revelando un hueco horadado en un material «diferente» a los encontrados habitualmente en la construcción clásica. El agujero daba acceso a una pequeña cámara que parecía prolongarse en longitud aunque el espacio permanecía colmatado de lodo y escombro.

Es difícil explicar la emoción que embarga a las personas implicadas en un descubrimiento de este tipo (cuestiones económicas al margen). Desde los operarios que con sana curiosidad se ofrecían para vaciar la galería descubierta, pasando por la propiedad quienes parecían haber descubierto un tesoro, el arqueólogo mostrando su satisfacción profesional por el trabajo a acometer, hasta nosotros mismos como técnicos de la administración conscientes de la importancia del descubrimiento, todos acogimos el descubrimiento con gran júbilo.

Tras las operaciones pertinentes de vaciado con metodología arqueológica del lodo taponador ejecutadas bajo la dirección de D. Javier Peces, apareció una galería que en un primer momento pareció infinita en desarrollo (en realidad medimos 25 m de longitud total), construida en opus caementicium (el cemento romano a base de cal, arena y agua aglomerando con su mezcla piedras de tamaño variable que configuran muros, bóvedas y otros sistemas constructivos).

Se prolonga longitudinalmente de este a oeste paralela a la calle de la Sal, pegada al muro de cierre del inmueble del número 5 (no obstante, la antigua construcción de la casa buscó apoyo en los muros romanos a modo de bóvedas de cimentación en su alineación de fachada) y presenta dos tramos en codo que cambian su dirección hacia norte y sureste. El lado norte continúa su recorrido hasta ser cortado por la cimentación del edificio colindante en la calle de los Bécquer pero se están haciendo averiguaciones pues hay más que sospechas de que la alcantarilla continúa en sentido norte atravesando esta última calle (trataremos de ampliar información en sucesivas entradas…). El lado sur atraviesa la calle por debajo hasta perderse bajo el edificio que da hacia la calle Cordonerías no encontrándose restos más allá lo que hace pensar que en tiempos pretéritos la alcantarilla fue arrasada en este tramo.

Les mostramos un esquema del trazado situando las calles más representativas del entorno. Representadas en rojo están las dos roturas que se encontraron durante los trabajos y que se utilizaron para facilitar las farragosas labores de desescombrado y acceso al interior de la galería.

La profundidad a la que transcurre la alcantarilla es de 3´60 m medidos desde el suelo de la calle hasta el piso de la alcantarilla. La pendiente discurre en sentido descendente desde el norte hacia el sureste siendo de aproximadamente un 5 %.

En el interior no puede uno ponerse de pie: la altura libre hasta el punto más alto del intradós de la bóveda de cañón es de aproximadamente 1´10 m lo que limita el acceso y dificulta los trabajos ejecutados. El interior presenta una línea corrida de imposta o pequeña cornisa que interpretamos como un retallo constructivo con el objeto de apoyar una cimbra o cintrel de madera para controlar la curvatura y el hormigonado durante su construcción.

Suponemos que esta alcantarilla formaría parte de la red de evacuación de aguas de la ciudad romana, que poco a poco vamos conociendo gracias a los nuevos descubrimientos que se van dando, constituyendo un ramal secundario a juzgar por las mayores dimensiones de la alcantarilla encontrada tiempo atrás en el entorno de Hacienda y la calle Alfonso X, donde incluso puedes ponerte de pie.

Toletum sigue esperándonos. Seguiremos informando

por Pablo González Collado

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