El día 24 de abril de 2015 el Archivo Municipal de Toledo realizó una muestra fotográfica titulada “Toledo y el Tráfico Rodado”. El objetivo de dicha muestra era mostrar a los ciudadanos la evolución histórica de la circulación de los vehículos por las calles de Toledo. Entre las imágenes seleccionadas para dicha exposición había una muy interesante, relativa a la representación gráfica, en un plano fechado en 1636, del diseño de la apertura de la puerta de una cochera en una fachada de la Calle Trinidad. Documentación técnica elaborada para solicitar el correspondiente permiso municipal de obras. Traemos hoy aquí plano e imagen, en esta pequeña comparativa visual, para comentar algún detalle curioso y constatar la pervivencia de aquello diseñado hace ya casi 400 años.

Detalle de la antigua cochera del nº 12 de la Calle de la Trinidad, en Toledo. Dibujo del Archivo Municipal del Ayuntamiento de Toledo. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias, Sección Vivienda, Consorcio de Toledo. Año 2019.

Detalle de la antigua cochera del nº 12 de la Calle de la Trinidad, en Toledo, actualmente tabicado su hueco de paso. Dibujo del Archivo Municipal del Ayuntamiento de Toledo. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias, Sección Vivienda, Consorcio de Toledo. Año 2019.

Podría parecer que el dibujo es de poca calidad, poco trabajado o extremadamente simple, pero nada más lejos de la realidad. Este plano de alzado es muy bueno y aúna sencillez con efectividad. Esta representación gráfica representa, además de la intervención que se quiere realizar, la disposición constructiva tipo de muchos de los edificios de esa época en la ciudad. En planta baja, zócalo de sillares de granito en la base del muro y cajones de mampostería entre machones de ladrillo. En plantas altas, lejos de la humedad del terreno, materiales menos resistentes pero más ligeros, evitando sobrecargar los muros inferiores, muros entramados de madera con los entrepaños de ladrillo revocados. Arriba, canecillos de madera en el alero y cubiertas de teja curva. Todavía podemos dar algún detalle más: el color rojo de los ladrillos, preludio del uso de este color en las fachadas barrocas y por último la ayuda visual, que nos brinda el dibujante, al desplegar la fachada en tres planos, adaptándose el edificio a la curva de la calle.

No dejen de echar un vistazo a esta fachada, es una de las mejores de la ciudad. En breve publicaremos una entrada en la que haremos una breve reseña de las características principales de los edificios barrocos de nuestra ciudad.

Jose María Gutiérrez Arias